A veces simplemente necesitas parar, decir en voz alta aquello que llevas días pensando y hablar con alguien que no necesita nada de ti. Sin tener que cuidar de la otra persona, sin tener que parecer que todo va bien. Solo una conversación humana, sin pantallas, sin juicios y sin prisa.
Una sesión individual con atención 100 % en ti. Teléfono guardado sin distracciones.
Cafetería tranquila, paseo o espacio privado. Tú decides dónde te sientes más cómodo.
No venimos a juzgarte o darte consejos no solicitados. Venimos a escucharte.